jueves, 21 de julio de 2011

PARA MIS HERMANOS, MAESTROS Y CÓMPLICES, VAYA PARA MIS AMIGOS.

Esta mañana, revisaba mi TL de Twitter como lo hago cada mañana (bueno, como cada mañana que tengo servicio decente de internet en mi BlackBerry) y descubrí con mucho agrado que estaba plagado de felicitaciones por ser, según los usuarios de tan adictiva red social el #diadelamigo cosa que me alegro muchísimo y pues heme aquí, computadora en mano intentando dar rienda suelta a mi maltrecha ardilla mental para escribir unas líneas y con esto ayudar a institucionalizar este día como tal; ¡vamos, si la red social logro la caída del gobierno egipcio, porque no pensar que puede lograr que un día tan X como el 20 de julio se convierta en un estupendo pretexto para acercarse a los amigos!

Son un partidario fehaciente de que el mejor reflejo de lo que somos en la vida y del valor que tenemos son los amigos que nos rodean; pero me refiero a los amigos de verdad, esos con los que la empatía, el cariño y el amor los hacen parte de nuestra familia, parte de nuestra propia esencia y que a través de la convivencia vamos haciendo propios algunos o muchos de sus pensamientos y hasta manías; y siguiendo este precepto puedo decir que teniéndolos a ustedes yo soy un hombre completo, sublime y digno. Es por eso que al leer que hoy es el día del amigo, pensé rápidamente en aquellos a los que considero mis cuates, mis camaradas, mis chompiris; testigos de mis andanzas y buenaventuras tanto como de mis noches de insomnio, tristezas y hasta lágrimas.

No siempre tener un amigo como yo debe ser una bendición y sé que en más de una ocasión debieron de querer no volver a saber de mí, no contestar aquella llamada tan inoportuna o de plano sacarme la vuelta al verme a lo lejos; lo sé y lo entiendo; si yo pudiera haría lo mismo conmigo mismo de vez en vez. Pero les agradezco que no lo hayan hecho, al menos no muchas veces, porque como dice aquella frase cursi y plagada de desesperación “quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite”. La verdad es que la frase suena a que la cajeteamos de fea forma pero aun así necesitamos un apapacho fuerte que nos haga saber que a pesar de que podemos equivocarnos y meter no una, sino las cuatro patas, aun así hay seres mágicos y milagrosos capaces de sanar nuestras heridas y señalarnos el camino correcto.

No creo que necesitemos un “día del amigo” para celebrar nuestra amistad, es más a veces ni siquiera es necesario decir que somos amigos, porque eso está implícito en el saludo simple por la mañana, en el abrazo sincero al despedirnos, en el regaño cuando se está abandonando el huacal del orden y las buenas costumbres. Sabemos que somos amigos y que a pesar de no estar cerca, no llamarnos o vernos con periodicidad, sabemos que somos cuates.

Pero hay algo importantísimo también y tiene que ver precisamente con la forma en la que me entere de este multimencionado “día del amigo” y es precisamente los amigos virtuales, aquellos que sin haber visto nunca, me acompañan, saben de lo que hago y lo que pienso prácticamente minuto a minuto y a quienes sigo de la misma manera. Me refiero a mis amigos de Twitter, esa maravilla que conjuga en mi BlackBerry a un conocedor de la tecnología como mi buen Pablo @roluro, a unas dulzuras dedicadas y comprometidas con la educación como Sandra @sancanom y Jimena @jimenochas al mismo tiempo que el siempre atento e informado Luis @luisperedo nos saluda con la #bandamadrugadora de quien es miembro fundador la siempre precisa, amable e internacional @erikaruiz dilecta entre mis dilectos quien me deja una enseñanza a través de una sonrisa que bien se podría convertir en grito de terror cuando leo su maravilloso blog de lo que pasa en Kinshasa. Especial mención debo hacer a la inteligentísima, carismática y no menos guapa @lucyquiroga, mujer comprometida con la libertad de prensa y el amor a manos llenas que después del maestro German Dehesa quien fuera mi primer seguidor en este mundo paralelo y quien por razones ajenas a su voluntad tuvo que colgar los tenis. Ella fue la segunda persona que dio follow a mi cuenta y sin saberlo me impulso a seguir las andanzas de la red. Sepan pues mis amigos, que sin haberlos conocido personalmente se han convertido en pieza fundamental de mis días y a quien extraño cada vez que por razones, casi siempre de trabajo me desconecto por periodos largos.

Ya sea en persona o virtuales quiero que sepan que decirles que los quiero y son importantes en mi vida es para mí una necesidad primordial, son ustedes parte de mi canasta básica de alimento espiritual; por decirlo de alguna forma, son la tortilla que alimenta mi ánimo y entusiasmo día a día y que complementan la energía y vitalidad que da mi familia porque ustedes forman parte de ella.

Reciban pues, un fuerte afectuoso abrazo, y recíbanlo con la promesa que les hago de siempre estar y ser para ustedes.

……Por cierto, ya me iba sin antes recordarles que el próximo 31 de agosto cumplo la nada despreciable cifra de 30 años de vida, acontecimiento que me ha hecho lanzar una feroz campaña de difusión y propaganda a través de las redes sociales, entre otras cosas porque han sido 30 años plenos, llenos de vida, de luz y de personas como ustedes que han engalanado con su presencia esta aventura que es vivir. Así que aunque recibiré esta fecha en mi exilio tamaulipeco la disfrutare intensamente leyendo las felicitaciones y menciones de ustedes mis amigos, felicitaciones que me recargaran de energía para continuar trabajando lejos de todo estimulo afectivo que tanto me hace falta (claro que pueden guardar un regalito en un cajón para cuando regrese).

Ahora sí, dicho lo antes dicho espero que se encuentren maravillosamente, les dejo mil abrazos de hermano del alma que solo ustedes saben dar y recibir. Me despido en este #diadelamigo

Los quiere, aprecia y admira

José María Nájera Morante

(Les recuerdo que para ustedes y solo para ustedes: CHEMA o @7chema)