Se acerca de forma vertiginosa el fin de año, la gente ya comienza a ilusionarse, a acelerar su ritmo de vida en pos de lo que llaman espíritu navideño; los autos comienzan a desfilar con pinos atados al toldo y las ventanas de las casas y departamentos en todas las zonas de la ciudad, pobres o ricas igualmente se iluminan con parpadeantes luces de colores y chillonas melodías navideñas se escuchan hasta el cansancio en los centros comerciales.
Es increíble como día a día se incrementa el sentir festivo de las personas y las calles se convierten en verdaderas villas navideñas que son recorridas por ajetreadas figuras cargadas de paquetes e ilusiones; pero lo que me parece más increíble aun, es que ni todo ese despliegue mercadológico, audio visual consigue despertar en mi la menor ilusión. No entiendo y no alcanzo a comprender como puede cambiar el sentir de una persona de un día a otro tan radicalmente, lo que en el mes de noviembre es discordia y desinterés por nuestros semejantes, para diciembre y con luces en el árbol se convierte en amor al prójimo. todo hasta ahí va muy bien, está perfecto, suena ideal; lo malo es que con la cruda de la fiesta de fin de año se diluyen estos buenos sentimientos y si aunado a esto le sumamos las deudas que contrajimos por gastar dinero que no tenemos en regalos para gente que no queremos y por supuesto la maravillosa cena con platillos suculentos y exóticas bebidas cuando a la señora de la casa lo único que le sale a pedir de boca es el pollo rostizado que compra en la esquina y la ensalada de atún.
Pero he decidido hacer un alto en este momento, mi conciencia me ha pedido hace unos días que no volviera a mencionar lo amargado que soy y lo agrio que es mi forma peculiar de ver la vida o algunos aspectos de la vida, y como no puedo ni quiero negarle nada a esa voz suave como el algodón pero más firme y directa que una flecha de guillermo tell; pues todo este sentimiento digno de mr. scrooge y que haría palidecer al mismísimo grinch, toda esta indiferencia al gozo y algarabía humana que siendo sincero he ocupado como coraza protectora ante la nostalgia y por seguir las enseñanzas de homero simpson que dice que “si no hay ilusión, no hay decepción”. Bueno, todo eso el día de hoy y gracias a mi conciencia, he decidido tirarlo a la basura.
A partir de hoy abriré mi corazón y disfrutaré del sentir de las fechas y la calidez humana de diciembre que seguramente servirá como contrapeso al frio invierno. Bienvenida sea pues la época navideña, bienvenidos los abrazos y las carretadas de buenos deseos que inundan la ciudad; disfrutare lo que duren pero me ocupare de guardar suficiente de ellos en mi corazón para que durante todos los días del 2011 sean navidad para mí y para poder compartirla con las personas que amo y me aman. Cada día del próximo año cuando mire los ojos de mis seres queridos recordare el nacimiento de Jesús y agradeceré a dios la dicha de permitirme amar y ser amado.
Así pues pasen una feliz navidad y cuando me vean denme un abrazo muy fuerte para que lo pueda guardar en el corazón y se los regrese con creces cada día del próximo año.
Con todo mi amor
JMNM
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