Estoy aprendiendo a vivir sin ti; pensé que sería más fácil, pero es un tormento
No pasa un momento del día en que no piense en ti.
No sé en qué momento llegaste a mi vida, no sé cómo te fuiste haciendo parte de mí.
Desde el principio supe que lo nuestro era prohibido y quizá eso fue lo que me atrajo.
Estoy decidido a alejarme, pero no pasa un día en que no aparezcas por la calle,
te veo a lo lejos; vienes de la mano de alguien más,
a la distancia puedo percibir tu fina figura.
En ese momento la ansiedad se apodera de mis sentidos
y debo confesar que los celos me traicionan.
Cierro los ojos y puedo respirar tu aroma, llena mis pulmones y cierra mi garganta.
Te miro fijamente pasar y mis ojos se derriten por ti
y simplemente te dejo ir convencido que debo olvidarte.
Mentiría si te digo que no disfrute tu compañía,
sabía que me hacías daño y aun así te quise.
Hoy te digo adiós para siempre,
nunca te olvidare,
pero jamás quisiera volverte a tener en mis labios.
Hasta nunca bendito cigarro.
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